El Artículo 20 de la Declaración Universal de Derechos Humanos afirma que “Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacífica”, sin embargo ese derecho es violado sistemáticamente en Cuba.

Desde la caída del muro de Berlín, cientos de organizaciones de la sociedad civil y miles de activistas cubanos han impulsado iniciativas ciudadanas para abrirse al diálogo entre los mismos actores de la sociedad civil y algunos esa apertura de diálogo también era con el gobierno para promover pacíficamente la democratización en Cuba. Una docena de las más de 29 iniciativas fueron en formato de reuniones o grupos de trabajo convocando a todos los actores que luchan pacíficamente por un cambio de sistema en Cuba a conformar una plataforma, espacios permanentes o temporales, establecer estrategias de acciones en común para la transición. De dichas reuniones de trabajo, los debates enriquecen las prácticas democráticas y la construcción de consensos de hacia dónde querían que vaya su país, es decir, que tipo de políticas económicas, sociales y culturales implementar. Otras ocho iniciativas, fueron directamente documentos que transmitían consensos u hojas de ruta para la transición. Otras cuatro iniciativas consisten en proyectos de leyes o campañas para promover derechos o determinadas acciones y lograron adhesiones de una gran diversidad de actores de la sociedad civil cubana. Algunas plataformas de concertación de organizaciones de oposición terminaron convirtiéndose en organizaciones mismas. Lo importante es que todas las iniciativas aquí mencionadas buscaron el diálogo entre los actores del pueblo cubano y de alguna manera visibilizar que los esfuerzos de cooperación y conciliación fueron muchos, y todos han dejado sus huellas entre los actores que han ido creciendo en experiencias para estar en este punto donde la solidaridad se expresa de una manera más fluida, el nivel de rapidez ante los hecho, también ahora facilitada por la mejora en las comunicaciones.

La mayoría de las iniciativas hace hincapié en la importancia de la lucha no violenta y una transición democrática pacífica y plural, rescatan para ello también el valor de la Constitución de 1940 como un instrumento legal que sirva de marco hasta que se organice una Asamblea Constituyente democrática. Asimismo, la mayoría menciona de alguna u otra manera un pedido de amnistía o la liberación de todos los presos políticos como punto de partida de una transición, seguida de la legalización de los partidos políticos y reconocimiento legal de las organizaciones de la sociedad civil independientes. También la libre circulación, tan importante cuando la sociedad cubana se divide entre la gente que está en la isla y la que está en el exilio, quienes estos últimos muchas veces imposibilitados de regresar por prohibiciones o amenazas.

La iniciativa con mayor repercusión a lo largo de estas tres décadas fue el Acuerdo por la Democracia en Cuba ratificada en 11 oportunidades.

Todas las demandas de la Declaración de Madrid, que fue la pionera en este tipo de iniciativas, se han repetido una y otra vez por las distintas declaraciones y documentos en distintas iniciativas de construcción de consensos de las organizaciones pro democráticas en Cuba en estos últimos 30 años, quizás con variaciones en los requerimientos de cómo deben darse los cambios en el marco jurídico, sea de reforma Constitucional, plebiscito, o declarar nula la Constitución actual y retomar la de 1940, pero con esas mismas demandas básicas como liberación de los presos políticos, respeto a los Derechos Humanos, respeto de los derechos sindicales de los trabajadores. Por lo general, la oposición siempre ha coincidido de qué es lo que desea para el país y que demanda al gobierno, pero no ha logrado forzar al gobierno cubano a ni siquiera las considere pues ante cada demanda, vuelve a pisotear los derechos con más represión. Algunos dicen que el gobierno reaccionará cuando lo manifieste una gran mayoría de la población cubana. Cada uno de los miembros de la oposición actúa convencido que la mayoría del pueblo desea la libertad, pues es inherente a la dignidad del ser humano y nadie puede desear para sí algo fuera de su naturaleza, sin embargo el miedo por un lado, y la ceguera ideológica aún tiene presa a esa mayoría.

Las mayores diferencias son dos: por un lado, si dialogar con el gobierno totalitario o no, ya sea porque algunos piensan que es inútil o si es inmoral; y por otro lado es sobre el posicionamiento frente a la ley Helmes-Burton, si pedir al Gobierno de los Estados Unidos a que la quite por su inefectividad como arma de presión al régimen de cambio democrático o no.

Más allá de estas dos diferencias, todos coinciden en un mismo fin: Cuba Libre y Democrática.

El legado de algunos activistas que comenzaron en los años noventa, sigue vivo, y cada vez son más los cubanos que impulsan el cambio en Cuba. Las cadenas del miedo se están rompiendo y el canto por la libertad está haciendo eco llegando a rincones de la isla que antes sólo había silencio.

En este apartado, podrán visualizar la voluntad de miles de cubanos a través de 29 iniciativas organizadas en Documentos y Acuerdos, Campañas y Proyectos que en la pluralidad de opiniones impulsaron el proceso de democratización de Cuba.