Un proyecto liderado por la joven actriz Aliannis Sarduy Hernández rescata las voces del teatro cubano y las convierte en un espacio de diálogo ciudadano y expresión libre, en un país donde decir la verdad sigue teniendo un costo.
En Cuba, el teatro nunca fue solo entretenimiento. Desde sus orígenes ha sido un lugar de reflexión, un espejo incómodo y, muchas veces, el único espacio donde ciertas cosas podían decirse en voz alta. Allí donde la prensa calla y el discurso público se controla, la escena encontró la manera de nombrar la injusticia, preservar la identidad y mantener abierta la conversación de una sociedad consigo misma. Esa tradición viva es la que recoge y actualiza Hablemos de Teatro, un proyecto nacido en Camagüey con una idea tan sencilla como poderosa: escuchar a quienes hacen teatro y difundir lo que tienen para decir.
No es casualidad que el proyecto surja en Camagüey. La ciudad es sede, desde 1983, del Festival Nacional de Teatro, uno de los espacios de encuentro y pensamiento escénico más importantes del país, y cuenta con una tradición teatral profundamente arraigada que ha resistido crisis, apagones y precariedad. Es en ese ecosistema —el de colectivos que siguen levantando el telón a pesar de todo— donde se forma Aliannis Sarduy Hernández, actriz de la escena camagüeyana que hoy pone su experiencia al servicio de un objetivo más amplio: contribuir al rescate y la difusión del teatro cubano como herramienta cultural y democrática.
Porque muchas de esas historias escénicas han sido invisibilizadas o fragmentadas. Documentarlas y difundirlas no es un gesto nostálgico: es una forma de fortalecer la memoria cultural de un pueblo y de sostener abiertos los espacios de reflexión que el poder tiende a cerrar.
Hablemos de Teatro trabaja con un formato audiovisual accesible —entrevistas y podcasts— que da la palabra a actores, directores, críticos y ciudadanos vinculados a la escena. En cada entrega conviven tres registros que definen su identidad: la mirada técnica sobre el oficio teatral, las opiniones sinceras de sus protagonistas y una lectura crítica del teatro cubano y de su tiempo.
El proyecto responde a tres necesidades concretas: rescatar la memoria escénica cubana antes de que se pierda; visibilizar el papel del teatro en la formación del pensamiento crítico; y construir un archivo audiovisual que conecte el pasado y el presente, disponible para quien quiera consultarlo.
El valor de esta iniciativa no se mide solo en horas de contenido. En un contexto totalitario como el cubano, donde la libertad de expresión es la excepción y no la regla, dar la palabra —y difundirla— es en sí mismo un acto de resistencia cívica. Cada conversación se convierte en un pequeño espacio de convivencia ciudadana: un lugar donde alguien puede pensar en voz alta, discrepar, recordar y ser escuchado sin la mediación del discurso oficial.
Ese es, quizás, el resultado más significativo del proyecto. Hablemos de Teatro no se limita a hablar de escenografía y personajes; recupera al teatro como lo que siempre fue en Cuba: un instrumento de libertad y participación democrática. Al preservar esas voces y ponerlas a circular, tiende un puente entre la memoria de quienes hicieron historia sobre las tablas y las nuevas generaciones que buscan, en el arte, un lenguaje para nombrar su propia realidad.
Dónde seguir el proyecto
Quienes quieran conocer y acompañar esta iniciativa pueden encontrarla en sus redes, donde cada semana se difunden técnicas teatrales, opiniones sinceras y una mirada crítica al teatro cubano:
- YouTube: @hablemos.de_teatro
- Instagram: @hablemosdeteatro.cu
- Facebook: facebook.com/share/18dF2V7xVn
Escuchar al teatro cubano es, hoy más que nunca, una manera de escuchar a Cuba. Y en cada testimonio que este proyecto rescata late la convicción de que la cultura, cuando es libre, sigue siendo uno de los caminos más firmes hacia la democracia.