Los primeros puentes de comunicación

El periodismo independiente fue de las primeras herramientas de activismo en Cuba. Para defender la libertad de expresión, surgieron en los años noventa los primeros periodistas que trabajaban para distintas agencias de radio y revistas independientes. Algunas surgen en el exterior con periodistas y representantes en la isla, y otras surgen en Cuba con apoyo logístico desde el exterior. Pero lo más importante es que todas surgen para fomentar contenido que de otra manera no sería publicado ni difundido por los medios oficiales del régimen totalitario de Cuba.

En 1985, con el apoyo del Gobierno de los Estados Unidos, surge Radio Martí. Esta primera iniciativa de periodismo independiente buscaba transmitir noticias del mundo y que llegaran a los cubanos que hasta entonces sólo escuchaban y veían las transmitidas por el Gobierno de Cuba. 

Además, permitió dar voz a la disidencia cubana. A fines de los ochenta y en los noventa las entrevistas telefónicas a la radio era de los pocos canales que disponían para dar a conocer lo que estaba pasando en la lucha pacífica por la democracia en Cuba. Los activistas de esa época describen el gran aislamiento que sufrían por la falta de comunicación.  

TV Martí comenzó en 1990 y ya en 1996 Radio y TV Martí dejó la sede de La Voz de las Américas de Washington DC para reubicarse en Miami. Durante muchos años Radio y TV Marti eran de las pocas señales que se podían sintonizar a escondidas. Recién veinte años después, en 2005 se sumaría Radio República también transmitiendo desde Miami programas durante horarios y días determinados por iniciativa del Directorio Democrático Cubano.

Otro ejemplo de cómo desde el exilio se ha contribuido a construir canales de comunicación es el caso de Rosa Berre y Hugo Landa, periodista  exiliado en los ochenta tras pedir asilo en la Embajada de Perú. Ambos fundaron CubaNet en 1994 como uno de los primeros medios digitales. 

CubaNet y HavanaPress fueron iniciativas surgidas entre 1994 y 1995 que impulsaron el ejercicio del periodismo independiente en Cuba, una forma de vivir la disidencia. Los periodistas desde Cuba iban a casa de algún conocido que tuviera línea telefónica y por esta vía se dictaban los artículos que se difundían por estos primeros medios digitales, enviados por correo electrónico, para facilitar la difusión en Cuba que no tenían acceso a Internet para navegar en la página web.

La respuesta del régimen represor al avance del periodismo independiente fue la promulgación de la Ley 88 de 1999, de Protección de la Independencia Nacional y la Economía de Cuba, que establece en su artículo 7.1 que quien “colabore por cualquier vía con emisoras de radio o televisión, periódicos, revistas u otros medios de difusión extranjeros, incurre en sanción de privación de libertad de dos a cinco años o multa de mil a tres mil cuotas o ambas”. Fue esta ley la que llevó a prisión a 75 activistas en marzo de 2003, en su mayoría periodistas.

A finales de los años 2000 surgieron los Blogs como medio de publicación de noticias, artículos. e incluso sirvieron como páginas de movimientos políticos y de OSC independientes. De esta era de los Blogs, que hubo muchísimos, se destacan algunos por la relevancia que tomaron sus escritores como Generación Y de Yoani Sanchez (2007-2014), Los hijos que nadie quiso de Ángel Santiesteban (2008), Octavo Cerco de Claudia Cadelo (2008) donde colaboraron periodistas independientes como Boris González Arenas y el fotógrafo Claudio Fuentes; y Hechizamiento Habanémico de Lía Villares (2008-2018).

Desde la plataforma DesdeCuba.Com se podía acceder a muchos de estos blogs hasta que en 2008 el gobierno cubano los bloqueó, por lo que se transformaron en botellas al mar, noticias que llegaban al exterior pero no se lograba la difusión en la misma isla. En esta era de los blogs, se  hicieron talleres de escritura en todo el país, se brindaba una herramienta de publicación libre donde las personas que escribían tenían una sensación sin precedentes. Internet era muy caro y lento, pero la información estaba allí, si disponías de los recursos para pagar hasta diez dólares la hora de internet en un hotel o un cibercafé.