Mario Félix Lleonart Barroso nacido en 1975, es licenciado en Información Científico-Técnica y Bibliotecología por la Universidad de La Habana, y tiene dos maestrías en Estudios Teológicos, una realizada en Cuba y otra en los Estados Unidos. El pastor bautista fundó en 2013 el Instituto Patmos, organización de la sociedad civil independiente cuyos miembros de distintas confesiones defienden la libertad religiosa. Desde el Instituto impulsó varias iniciativas como las revistas ‘Cuadernos de Pensamiento Plural’ y ‘Nota del Cielo’.

A su vez, es colaborador en otras revistas y medios como ‘Voces’ y ‘Convivencia’, 14yMedio, y ha escrito libros como “Cuba Confesante publicado por Neo Club Ediciones, que reúne sus publicaciones en el blog que mantuvo desde el año 2010, como un espacio de libre expresión. Ha sufrido persecución, amenazas por parte del régimen y se ha visto forzado de exiliarse

MHD: ¿Nos compartirías tu experiencia en las distintas iniciativas de diálogo y búsqueda de consenso con otros miembros de la sociedad civil cubana?

MF: Era apenas un adolescente cuando a través de los propios medios televisivos del sistema (totalmente inédito) me enteré del documento ¨La Patria es de todos´ y supe de sus cuatro valientes firmantes. Desde entonces, me volví admirador y seguidor de ellos hasta la actualidad. Lo que pretendió servir de escarmiento público (no obstante, el sufrimiento y sacrificio que ocasionó a los firmantes) sirvió de propaganda gratuita que atrajo curiosidad, atención y simpatías (como la mía) y por tanto lo considero un paso muy significativo en el despertar y posterior empoderamiento de la sociedad civil cubana.

Como firmante y recolector de firmas del Proyecto Varela vivo con la emoción de haber sido parte de la iniciativa que aprovechando grietas dentro del propio sistema cubano colocó en la posición más incomoda posible al sistema que no por gusto respondió con la máxima represión posible en lo que se denomina como Primavera Negra de Cuba en 2003: el encarcelamiento de 75 connotados líderes de los cuales más de la mitad estaban activamente involucrados con la iniciativa; y finalmente con el asesinato de Oswaldo Payá y Harold Cepero en 2012.

Campañas como ¨Por otra Cuba¨, en las cuales participé activamente, tuvieron el mérito de sumar a una nueva generación de cubanos a la lucha por el cambio democrático en Cuba a la vez que les conectaba con la generación anterior que también participó activamente. Trajo aires renovados a la sociedad civil cubana y sumó nuevos actores.

Proyectos como Emilia, en los cuales también participé, me permitieron interactuar con líderes históricos de la oposición pacífica cubana, como el Dr. Oscar Elias Biscet, de quien tengo el orgullo de ser amigo personal y hermano en la Fe. Este proyecto al igual que el Varela anteriormente me ofrecieron herramientas para involucrar a personas profesantes de diversos credos de fe y ayudaron a entender a muchos creyentes que la fe constituye uno de los principales combustibles al servicio de los pueblos para transformar las realidades circundantes.

Tuve la oportunidad de participar en la gestación y primeros encuentros de ¨Espacio abierto de la sociedad civil cubana¨ que es uno de los foros más abiertos e inclusivos de todos los que participé en la sociedad civil cubana. Y me permitió interactuar y en algunos casos conocer a líderes muy dinámicos de la sociedad civil cubana con la mayoría de los cuales sostengo vínculos activos hasta hoy.

Fui firmante en la ratificación de firmas del ¨Acuerdo para la democracia en Cuba¨ en uno de los eventos paralelos de la Cumbre de las Américas que se celebró en 2014 en Panamá, donde tuve la oportunidad de ser panelista. Esta ratificación derivó en mayor apoyo de organizaciones que no lo habían firmado durante su gestación a finales de los ´90, y se multiplicó en posteriores ratificaciones como parte de otras iniciativas tales como el Encuentro Nacional Cubano (ENC) y Pasos de Cambio, en las cuales he tenido el privilegio de ser parte muy activa.

Como coordinador dentro de Cuba del ENC en 2015 y 2016 fue muy valioso para mi recorrer todo el país aunando esfuerzos de todo tipo de organizaciones de la sociedad civil cubana y considero que aportó en tender puentes entre todas las organizaciones de dentro y fuera de Cuba que se involucraron.

Soy uno de los promotores de Cuba Decide, iniciativa ciudadana que considero una prolongación del legado del Proyecto Varela, por sus presupuestos y estrategias, y también por la sangre renovada de Oswaldo Payá en su hija Rosa María de quien me considero un cercano colaborador y amigo personal.

MHD: ¿Qué destacaría de cada una de estas iniciativas de diálogo de la sociedad civil? ¿Qué experiencias y saldo positivos puede rescatar de ellas?

MF: Cada una de estas iniciativas apunta a necesidades y problemas del pueblo cubano por resolver, ya sea específicas, o generales. También cada una forma ya parte inolvidable de la historia de Cuba en la que influyeron determinantemente. En este sentido, todas arrojan saldos positivos ya que cada una, con mayor o menor apoyo popular, y con mayor o menor alcance mediático, incidieron en inclinar la balanza hacia la democratización de la mentalidad de la sociedad civil cubana como requisito previo a la democratización de la nación.

MHD Considerando en el marco histórico que se daba cada una de ellas, ¿cuáles fueron los principales obstáculos para que no sean fructíferos o no tengan mayor impacto del que realmente se esperaba?

MF: Entre los principales obstáculos que impiden que no sean lo suficientemente fructíferos o que no tengan mayor impacto del que realmente se esperaba se encuentran causas internas, tales como insuficientes recursos o falta de planificación estratégica, y entre las externas, la capacidad represiva del sistema que no escatima métodos para resistir y atacar a cada una de las iniciativas.

MHD: Cuando se habla de diálogo se podría decir que hay 3 niveles, primero entre las mismas organizaciones de la sociedad civil, segundo entre las organizaciones y la ciudadanía entre sí, y en tercer lugar entre las organizaciones con el régimen, sin embargo no todas las iniciativas establecen estas diferencias no estaban pensadas para abarcar esos 3 niveles, ¿podría decirnos cuáles iniciativas contemplaban qué niveles de diálogo?

MF: Es cierto que no todas las iniciativas establecen las diferencias entre los 3 niveles y esto probablemente les restaba fuerza volviendo difusos los esfuerzos no dejando claro el campo de acción. De los proyectos en lo que me he involucrado podría decir que: Campañas como ¨Por otra Cuba¨, proyectos como Emilia o el ¨Espacio abierto de la sociedad civil cubana¨, así como el ¨Acuerdo para la democracia en Cuba¨ e iniciativas como el Encuentro Nacional Cubano (ENC) o Pasos de Cambio, en las que intentamos esfuerzos por llegar al segundo nivel, lamentablemente no hemos conseguido pasar del primero.

El documento ¨La Patria es de todos¨ pese a ser anterior a muchos otros fue un avance poderoso en el segundo nivel por el impacto que generó en la sociedad cubana. Tanto el Proyecto Varela como la iniciativa ciudadana Cuba Decide están enfocados en el tercer nivel y a mi modo de ver son los que más lejos en este sentido han conseguido llegar, precisamente por invocar la poderosa herramienta de un plebiscito.

MHD: Por otro lado, quería que me contaras sobre la revista que habían impulsado con el Instituto Patmos que era Cuadernos De Pensamiento Plural y otra como Notas del Cielo. ¿Cuáles eran los objetivos de ambos proyectos y qué obstáculos aparecieron que dejaron de impulsarlos?

MF: Tanto ¨Cuadernos de Pensamiento Plural¨, con el objetivo de proveer un espacio de interacción a intelectuales y escritores cubanos; como ¨Nota del Cielo¨, con el objetivo de crear un puente entre jóvenes y adolescentes cubanos con sus similares en el corazón de Europa, especialmente de República Checa, y de incentivar la práctica del periodismo independiente entre jóvenes creyentes; son proyectos en pausa, sus núcleos gestores se mantienen activos y dispuestos. La causa fundamental de su pausa hasta el presente tiene que ver con ausencia de recursos por falta de financiamiento que permita reactivar ambos medios.

Desde la gestación del ENC en 2014 y hasta la actualidad mi experiencia es que se ha conseguido que las fronteras y diferencias entre sociedad civil cubana de dentro de Cuba, o en la diáspora o exilio, salvando la enorme distancia de lo que significa vivir en libertad o no, sean cada vez menos visibles respecto a lo que sentimos y soñamos como pueblo. En esto han tenido mucho que ver indudablemente las redes sociales y la internet que aunque con tantas limitaciones dentro de Cuba ha sido suficiente como para conseguirlo. Cubanos de dentro y de afuera cada vez soñamos y vamos en pro de lo que queremos, que fue lo que quiso Martí hace más de un siglo, y quien también vivió la Cuba de adentro y la de afuera, una patria ¨con todos y para el bien de todos¨.

MHD: Has participado en la campaña por otra cuba donde había tanto artistas como miembros de la sociedad civil más disidentes, ¿podrías mencionar cómo has vivido esa cooperación entre ambos colectivos?

MF: Si, aunque para mi gusto el fenómeno podría haber sido aún más abarcador de lo que fue, lo cierto es que se aproximó bastante al segundo nivel de diálogo. Fue muy interesante la interacción entre unos y otros, y como resultado hubo disidentes que se convirtieron en artistas y viceversa. Hasta el día de hoy los efectos de dicha campaña no han concluido, muchos de mis amigos disidentes y opositores, así como artistas, vienen de mi participación en esa campaña.

MHD: Eres parte de una iglesia, y has colaborado con miembros de otras iglesias de otros credos, ¿podrías contarme un poco más de esa cooperación entre actores religiosos que denuncian las violaciones a los ddhh o son críticos del gobierno?

MF: Esta constituye mi vocación fundamental hasta ahora puesto que desde mi nacimiento en una cuna bautista en pleno ¨quinquenio gris¨ mi vida se desenvolvió fundamentalmente entre los vericuetos de lo que significa vivir la fe en Cuba. Como resultado de esto, el 2 de febrero de 2013 estuve entre los fundadores del Instituto Patmos, un proyecto que se propone como objetivos:

1) El ejercicio del diálogo interreligioso.

2) La incidencia política.

3) El monitoreo y defensa específica de las libertades religiosas.

4) La educación en general de los Derechos Humanos Fundamentales consagrados en los treinta artículos de la Declaración Universal.

Nuestra misión es ¨Conseguir que los creyentes cubanos participen del diálogo interreligioso, incidan políticamente, y que conozcan, promuevan y defiendan las libertades religiosas y los derechos humanos para todos¨. Desde su fundación y hasta mi salida de Cuba como refugiado en agosto de 2016, mi vida palpitó con la dinámica de coordinar todo el tiempo las actividades y eventos del Instituto Patmos dentro de Cuba. Y desde mi salida del país, he hecho todo lo posible por darle más vida representándolo internacionalmente, pero priorizando nuestro terreno fundamental, dentro de Cuba, para lo cual dedico buena parte de mi tiempo a interactuar con creyentes sin importar distinciones denominacionales dentro de Cuba.

Como resultado de nuestra constancia hemos visto nacer en 2021 coaliciones como ¨Cristianos Cubanos en Comunión ̈ y la Alianza de Iglesias Cubanas No Registradas (AICnoR). Como parte de mi acompañamiento el editorial semanal radial del Instituto Patmos, el podcast ¨Cubano Confesante¨, se transmite ininterrumpidamente desde hace 5 años para Cuba los fines de semana a través de la estación radial del Directorio Democrático Cubano, Radio República, y se publica en Sound Cloud mediante cuyos enlaces, o a través simplemente de MP3, se comparte a través de diversas redes sociales y plataformas.

Consideramos que ser consecuente con la fe deriva en no acatar silenciosamente el estado de cosas en Cuba, sino que exige levantar la voz y ser parte activa del cambio.