Laritza Diversent, es abogada por la Universidad de La Habana, Directora Ejecutiva del Centro de Información Legal Cubalex. Es una referente defensora de derechos humanos en Cuba, que ha sufrido persecución y visto forzada al exilio.

MHD: Cuéntanos un poco tu historia como joven abogada como fue la fundación de Cubalex y tu camino como abogada defensora de los ddhh en cuba

LD: Yo empecé con mis inquietudes, todo tiene que ver en principio con la vida que estaba llevando dentro de Cuba. Yo estudié en la Universidad con mi hijo, y bueno, por circunstancias en mi vida llegué a la conclusión que con mi título no iba a poder resolver todas esas aspiraciones, sueños que yo tenía. Ni siquiera podía mantener adecuadamente a mi hijo como yo previa que iba a suceder cuando me graduara y eso era una profunda frustración para mí en un primer punto. Segundo, porque me tocaba ser jueza, y eso iba contra lo que yo quería como profesional. Viví y me crié en un barrio marginal, pobre, en el que la ilegalidad es un medio de vida para conseguir alimentos. Y era muy triste que yo tuviera que recurrir al mercado negro, comprar por ejemplo aceite, productos básicos, carne para alimentar a mi hijo, y luego tuviera que sancionar a las personas que yo o mi familia, tuviera que comprar, eso me parecía una hipocresía muy grande y eso también aumentó un poco la frustración.

Ya conocía acerca del activismo, los disidentes, las damas de blanco, porque leía, me llegaban los clips de la oficina, en aquel momento le decían SINA, la Sección de Intereses del Gobierno de Estados Unidos en La Habana, a través de la embajada suiza.

Ahí es donde empieza mi labor, primero como periodista independiente. Contacto con CubaNet, a través de otro periodista que vivía en mi zona, en mi barrio, y empecé a escribir para CubaNet. Empecé como periodista, y luego a través de los artículos, los lectores y los comentarios que me hacían, pues me preguntaban mucho sobre cuestiones legales, fue realmente a partir de ahí que empecé mi trabajo como abogada defensora de derechos humanos.

Utilizar el periodismo independiente para hablar acerca un poco de la legalidad en Cuba, un tema que era muy poco abordado en ese momento, y es a partir de ahí que surge mi inquietud de crear una organización, primero junto con otros abogados cree en 2008 la Asociación Jurídica Cubana, de la cual me fui y en el 2010 fundé a Cubalex. Se cumplen entonces ya once años que llevamos trabajando, y sigue la organización funcionando.

MHD: He visto que has escrito para la Revista Voces, un espacio donde se generaba diálogo y debate entre periodistas, artistas y miembros de la sociedad civil, ¿para qué otra revista independiente has escrito? ¿Crees que esos medios independientes contribuyen a dar a conocer a la sociedad civil?

LD: Como mencionaba, escribí para medios alternativos de prensa CubaNet primeramente, también en Diario de Cuba, también abrí un blog desde la Habana en el que había una sección que era Las Leyes de Laritza, en el que también escribí. No lo recuerdo todo, pero esos fueron los principales medios donde escribí. Si creo que los medios independientes contribuyen a dar a conocer el trabajo de la sociedad civil, dan visibilidad incluso a las personas que están en situación de riesgo, y creo que hoy no podría concebirse una sociedad civil si no existieran esos medios independientes.

MHD: Has participado en espacio abierto para la sociedad civil, Otro 18, en la campaña por otra cuba, has contribuido también asesorando legalmente a campañas como la del año al 349, has promovido al diálogo en la plataforma del MSI de patria y vida ¿en qué otra iniciativa de cooperación de la sociedad civil cubana has contribuido? ¿Y cuál es la experiencia que rescatas de cada una de ellas?

LD: Ya son varios años, no podría acordarme de todas las iniciativas en las que he estado, también recuerdo Espacio Abierto, que era también coordinado por Reinaldo Escobar, o por lo menos las reuniones se hacían en su casa. Ha sido una experiencia, todo ha sido un proceso de aprendizaje, cada una de esas iniciativas ha sido un proceso de aprendizaje, en las que, si bien todas no han llegado a buen fin, o sea que todavía muchas de esas iniciativas, ya por ejemplo hoy no existe, se han desarticulado, o ya no funcionan. Lo cierto es que el proceso de interacción entre organizaciones entre líderes de la sociedad civil me ha venido mostrando un camino, que ha permitido caracterizarnos a nosotros como sociedad civil en el proceso en el que hay que tener en cuenta el contexto en que vivimos.

Las discusiones, por ejemplo, los temas de discusión son algo polémicos algunos puntos, por ejemplo, en las que hay que tener cierto cuidado, eso se aprende solo si uno está en estos debates. Y creo que ese ha sido el principal punto. Por lo menos para mí, la experiencia que rescato es poder trabajar con otros grupos en el que se busque el consenso y no la unanimidad. Creo que eso ha sido parte del reflejo y bueno, las iniciativas más recientes lo han demostrado, que a pesar de que podamos pensar diferente, o que tengamos puntos de vista diferentes, es necesario que nos pongamos de acuerdo en determinados puntos, pues no vamos a mirar los puntos en que no estamos de acuerdo, sino aquellos en los que, si todos coincidimos, y en esos trabajamos. Los que no estamos de acuerdo, no ponernos en la discusión, porque sabemos que no nos vamos a poner de acuerdo en eso, por las diferentes concepciones de vida, por ejemplo.

Y creo que es así. Por lo menos en mi caso, me ha ayudado a comprender, incluso estructurar todo lo que sería un proceso de alianzas, cuando se trabaja con varias organizaciones, con varias personas. En que, si hay un punto en el que no estamos de acuerdo, primero aprender a ceder, escuchar a la otra parte y creo que eso ha sido fundamental. Esa es la parte de cada una de ellas. Es decir, de aquellos obstáculos que encuentran algunas de esas iniciativas, sacar una parte positiva, que es lo que no se puede hacer, y cuáles han sido muy positivas.

Y que siempre sirve de esos errores que se cometieron en esas iniciativas, no volver a repetirlos, o por lo menos advertir cuando se está yendo por un camino equivocado. Eso para mí, es la experiencia fundamental que he rescatado de cada una de ellas.

MHD: La palabra diálogo no tiene buena prensa pero sin duda es necesario que haya un diálogo, una interacción entre la sociedad civil y la ciudadanía cubana y entre los cubanos de adentro como de afuera de la isla, algo que va en aumento ¿Cuál es tu análisis al respecto?

LD: Creo que un poco lo esbocé anteriormente, varias de las iniciativas que mencionaste tuvieron como consecuencia esa necesidad de diálogo. Reuniones muy extensas donde no nos poníamos de acuerdo, y creo que ahí es donde es la primera necesidad, qué tipo de diálogo vamos a tener entre nosotros, entre la sociedad civil y la ciudadanía. Si no somos capaces todavía de conversar entre nosotros, no veo la forma en que podamos prepararnos para un futuro, donde siempre vas a tener que dialogar con alguien que se opone. Y creo que eso es un proceso de aprendizaje, todavía nos falta muchísimo para que podamos tener un diálogo entre nosotros mismos, sin ataques, sin personalizar los conflictos. Que eso es algo que ha estado presente en la sociedad civil, pero que ha sido propio del contexto cerrado, poco accesible en el que ha vivido, la copia de patrones de la misma forma de comportamiento que ha tenido el gobierno, porque no hemos visto otra cosa. Y desprenderse de todo eso cuesta trabajo. Incluso ver la necesidad de hablar, el gobierno se cierra y dice no voy a hablar, y muchas veces esa es la misma actitud que asume sociedad civil, insisto porque no se nace siendo democrático, sino que se aprende a ser democrático, y en ese camino es en el que vamos, es un proceso lento, lento, y que uno tiene que durante todo ese proceso ir aprendiendo, para en el futuro que podamos utilizar todas las herramientas, no volver a cometer los mismos errores.

Todavía nos falta muchísimo para ese diálogo y esa interacción entre la propia sociedad civil, que a pesar de las diferencias, esos puntos en comunes que tenemos, que si los tenemos, hay muchísima solidaridad y todos coincidimos, pero nos vamos fuera del otro punto. Queremos mejorarlo todo, que no nos centramos en el punto fundamental, sino irnos por las ramas para querer todo perfecto y en la vida no hay nada perfecto. Creo que ese es mi análisis respecto a la necesidad de diálogo. Hay que seguir trabajando, pero insisto, ese es un proceso que es lento, no hay caminos, no hay atajos, porque en todo ese proceso tenemos que aprender todos, no es una sola persona la que tiene que aprender, tenemos que aprender todos los grupos, todos los ciudadanos, a escuchar primero, a entender, a aceptar, a negociar, a ceder. Son muchas cosas en las que hay que aprender, de vivir una vida en democracia. Cuando en Cuba la mayoría de los que están hoy han vivido toda su vida bajo una dictadura. Eso también hay que tenerlo en cuenta.

MHD: Las evidencias de las violaciones a los DDHH son cada vez más contundentes a nivel internacional los organismos no las pueden refutar ¿que crees que falta para que haya una visita internacional a Cuba de una misión de observación o una condena a las violaciones a los DDHH por parte del gobierno cubano?

LD: Si bien es cierto que hay muchas evidencias, lo que hace falta es recopilar y documentar, sistematizar y presentar dichas evidencias a esos organismos. Eso es un trabajo que es de sociedad civil y no todas las organizaciones están enfocadas en ese trabajo, incluso muchas de las organizaciones de la sociedad civil creen innecesario recopilar esas evidencias.

Cuando uno recopila evidencia y quiere demostrar violaciones de derechos humanos, uno necesariamente tiene que entrar en el campo legal, que es parte del trabajo que hace Cubalex. Y nosotros somos criticados por tratar de utilizar los mismos recursos legales que el estado dispone para demostrar que es un sistema ineficiente.

Nos dicen que es por gusto, pero hasta hoy, lo que sí hemos podido comprobar nosotros, es que cuando aportamos información, evidencia y documentación acerca de las violaciones de los derechos humanos, hay pronunciamientos, como por ejemplo el informe que presentamos al Comité Contra la Tortura, el efecto que tuvo en el Comité, con las recomendaciones. Quizás no fueron todo lo que nosotros quisiéramos, pero indudablemente hay un cambio con respecto al proceso anterior.

Lo mismo pasó con el Comité de los Derechos del Niño, que también es otro de los asuntos en el que nosotros participamos en un proceso de examen.

Entonces, una visita internacional a Cuba, pues mira, mientras el gobierno tenga que, o estas visitas internacionales dependen de la invitación del gobierno, y el gobierno de Cuba no quiere que haya una supervisión, o una revisión, inspección, por ejemplo de los centros penitenciarios, como es ahora, que hay una campaña respecto al tema por parte de Justicia 11J, por ejemplo, pues va a ser difícil que haya una visita internacional, a menos que haya una presión de organismos y gobiernos respecto a Cuba y eso vemos que es bastante difícil lograrlo.

Lo que, si estoy segura es que, para lograr una condena, hay que presentar información, hay que presentar evidencias, hay que documentar, hay que explicar por qué estamos hablando que es una violación de derechos humanos, de que derechos humanos se está hablando, y eso sólo es posible con la documentación, sistematización. Eso es lo que yo pienso, aportar información.

Creo que parte del proceso en el que hemos vivido durante 60 años, es que nos hagan sentir que somos el ombligo del mundo e imaginamos que, en Naciones Unidas, que en el Sistema Interamericano hay información suficiente de las violaciones de derechos humanos en Cuba, y yo he podido comprobar de primera mano que eso no es cierto, muchos no conocen el contexto o lo que conocen es la imagen o todo lo que dice el gobierno, que hay salud y educación gratuita, y eso es lo que tenemos que desmontar. Y eso solo se logra aportando información, generando información. Y eso es una responsabilidad de la sociedad civil.

Somos nosotros las organizaciones de la sociedad civil las que tenemos que abordar esa información. No van a ir hasta nuestras cuentas en redes sociales cuando hacemos una denuncia para pronunciarse, eso no funciona así. Y creo que parte de eso es que la sociedad civil necesita capacitarse en esos mecanismos. El estado incluso a sus funcionarios los capacita y son muchos los que los consideran, yo no los considero como tal, pero muchos los consideran expertos en todo este sistema internacional, evidentemente para evadir responsabilidad.

Bueno, nosotros como sociedad civil, también debemos convertirnos en expertos, y esto no es solo algo que atañe a una organización, por ejemplo, de corte legal como Cubalex, atañe a todas las organizaciones en los temas que están trabajando específicamente si es mujer en mujeres, si es la cuestión de los niños, los niños. Todos deberían aprender cómo funciona el sistema de Naciones Unidas. Por ejemplo, cuáles son los organismos que reciben denuncias, cuáles son los que pueden hacer condenar esas violaciones de derechos humanos. Y creo que todavía para eso, falta bastante, porque no hay acceso a la información, incluso es algo en lo que Cubalex ha identificado y está tratando de trabajar, en empoderar a la ciudadanía, a la sociedad civil, de información de cómo puede acceder a esos mecanismos para que se condenen las violaciones de derechos humanos por parte del gobierno cubano, especialmente a los defensores de derechos humanos.