Julio Aleaga Pesant (Granma, 1960), graduado en Historia del Arte y Máster en Relaciones Internacionales. Es periodista independiente, colaborador en distintos medios independientes como Cubanet y Diario de Cuba, y en su momento la agencia de noticias Hablemos Press. Julio Aleaga Pesant es un activista cubano conocido por su trabajo en pro de la libertad de prensa y los derechos humanos en Cuba, ha sido parte de varios proyectos que promueven la democracia y los derechos civiles en la isla. Se desempeñó como Coordinador de Candidatos por el Cambio. Actualmente es Director Centro de Aplicación de Marketing y Publicidad Política. Por ser una voz crítica del régimen cubano ha sufrido detenciones arbitrarias, amenazas, citaciones y multas, entre otras prácticas de persecución por parte del gobierno totalitario.

MHD: ¿Podrías contarnos de tus inicios en el activismo y en el periodismo independiente? ¿Cómo ha sido esa decisión personal que has mantenido firme desde entonces?

Es un proceso largo, que comienza en mi familia. Papá era comunista y me inculcó el valor del conocimiento. Mamá era ortodoxa y me habló de la importancia de la justicia social. Un cóctel perfecto, donde se une la visita a la prisión de la cabaña, donde un hermano de mamá, Rudy Pesant, cumplía años por oponerse a la dictadura.  Todo esto, mientras ellos ocupaban altos puestos en el gobierno como papá, que sustituyó a Emilio Roig de Leushering como Director Nacional de Museos y Monumentos. O mamá que fue una alta diplomática.

Luego vienen las inquietudes de juventud. Estar en la Universidad de La Habana, durante la perestroika soviética, fue un detonador político interno. La UH fue un hervidero político entre 1986 y 1989. Las revistas soviéticas Sputnik, Novedades de Moscú, Tiempos Nuevos o Literatura Soviética, eran verdaderas promotoras de nuevas ideas y salón de discusión para los que deseaban una patria próspera y libre.

En 1991 se decreta el eufemístico Periodo Especial en Tiempo de Paz y los sueños de libertad se convirtieron en cenizas. No obstante, seguí buscando respuestas a mi percepción del mundo. Hasta que un día pase directamente a la acción. En septiembre de 1991, los activistas de derechos humanos convocan a una manifestación, frente al cuartel de la policía en Villa Marista, por la liberación de los presos políticos.  Lo supe porque lo escuché en Radio Martí, o en la Voz del Cid (Cuba Independiente y Democrática), lo cierto que sin conocer a nadie me fui allí.

En esa fecha no conocía a nadie que militara en la oposición. Me acerqué de manera individual y vi de primera mano la represión contra los manifestantes que eran muy pocos, unos ocho o diez. Y traté de acercarme a ellos, pero el tumulto de policías de civil lo impidió. Creo que fue un acto imprudente que no tuvo consecuencias mayores. Pero que me hizo comprender la importancia de estructurarme, en la oposición.

Eso sucede en 1992. Conocía a Manuel Cuesta, desde 1987 en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI) y además éramos vecinos en Alamar. Así me incorporo a la Corriente Socialista Democrática Cubana (CSDC), donde militaban entre otros en ese momento Leonardo Calvo, Dimas Cecilio, Osmar Laffita y otros patriotas.

En 2003, luego de la 1ª Conferencia Nacional de la CSDC, donde participe activamente, y por incongruencias institucionales, me retiro de la organización. Ese año comienzo a colaborar entonces con el periodismo independiente, mientras apoyaba a otras propuestas políticas entre otras como la Corriente Martiana, y Solidaridad Democrática, dirigidas por Moisés Rodríguez y Fernando Sánchez respectivamente.

En el periodismo independiente comienzo en ese mismo año 2003, en Misceláneas de Cuba y Cubanet y más tarde en Primavera Digital. Gracias a People in Need, tuve la oportunidad de preparar nuevos periodistas ciudadanos, en varias provincias del país.

Como venía Historiador del Arte, estaba muy conectado a la publicidad y la mercadotecnia.

MHD: ¿Podría compartir en qué iniciativas de diálogo y consenso ha participado y por qué?

Si algo importante tiene la oposición democrática es la riqueza de propuestas de diálogo y consenso. Desde el mismo principio de los tiempos, los demócratas cubanos gozaron de un  alto capital social. Y ahí hizo su mayor esfuerzo la dictadura para romper la confianza entre los que trabajan por rescatar la república, estimulando egos, creando fracturas, insertando provocadores. Pero aun así la gran virtud del cubano es construir consenso. Lo hizo desde la misma instauración del régimen y hasta hoy.

Como pertenezco a mi tiempo, tuve la oportunidad de ayudar a construir la Corriente Socialista Democrática Cubana, que fue un eje de la izquierda dentro de Cuba, aunque hubiera sido mejor si hubiéramos construido un consenso mayor con el Partido Socialdemócrata de Cuba, dirigido por Vladimiro Roca Antúnez.

No obstante, en el momento en que surge esa gran coalición que fue Todos Unidos 1998, también nace la Mesa de Reflexión de la Oposición Moderada.  En ella participan además de la Corriente Socialista, el partido Solidaridad Democrática liderado por el gran Fernando Sánchez López, el Partido Liberal Democrático de Cuba, dirigido desde España por Carlos Alberto Montaner (Unión Liberal Cubana) y que tenía en la isla como representante a Osvaldo Alfonso Valdez, y el Proyecto Demócrata Cubano, liderado por Rafael León Rodríguez.

La importancia de la “Mesa”, es entre otras potencialidades, que reunía a socialistas, liberales y demócrata cristianos. Tiene estructurado un liderazgo rotatorio, cada seis meses. Y, permitía la discusión lógica, efectiva y con alto nivel intelectual de los proyectos de caminos políticos para la patria. Además de dar pie a centros de estudios como el Arango y Parreño de estudios liberales o el Diego Vicente Tejera de estudios socialistas.

El director del Arango y Parreño, Pablo Silva Cabrera junto a Dimas Cecilio Castellanos, su homólogo en el Tejera, logran un gran equipo multidisciplinario que permite realizar jornadas científicas, con su colofón en la 1ra Convención Nacional de Solidaridad Democrática (2001) y la 1ra Conferencia Nacional de la Corriente Socialista (2003). Puntos culminantes del trabajo de esa estructura.

Satisfecho con el trabajo de la “Mesa”, pero ya fuera de la “Corriente”, apoyo a Solidaridad Democrática, una de las organizaciones más pluralistas que conozco. El liderazgo de Fernando Sánchez es trascendente. Su ocaso se relaciona con fricciones internas.

Más tarde Héctor Palacios Ruiz y León Padrón Azcuy interesados en crear la Unidad Liberal de la República de Cuba, me piden crear las bases de esa estructura con los colegas del Centro de Aplicación de Marketing y Publicidad Político. De ahí nació el “decálogo” de trabajo y programa conocido como Proclama para la Unidad Liberal de la República de Cuba, hecha pública en septiembre de 2007.  Sin embargo, el tremendo trabajo de Palacios, Padrón y Vélez, chocó prontamente con la nueva política norteamericana, por lo que el mérito y el esfuerzo fue sustituido por las agendas de géneros, homosexuales y raciales.

No obstante, la Agenda para la Transición, heredó las bases constitutivas de la “Unidad”, y continuó el trabajo de agrupación de la sociedad civil democrática. En este caso con Francisco Chaviano, Coco Fariñas, Félix Bonne, y el doctor Rene Gómez Manzano quien ya en ese momento había publicado su imprescindible ensayo sobre la justicia transicional.  La “Agenda”, fue un paso que daba continuidad y apoyaba la “Unidad Liberal”, pero que al igual que el antecesor fue bombardeado por la política wokista de europeos y norteamericanos.

Desde 2009, trabajo en llevar a la oposición a los procesos electorales. Tarea difícil, por el rechazo de la sociedad civil a las llamadas elecciones que organizaba la tiranía, pero una vía que promueve la institucionalidad y la necesidad de ajustar agendas. Pero sobre todo la de construir la democracia por métodos democrático desde las bases y la búsqueda del buen gobierno. Una primera propuesta fue Candidatos del Barrio, llevada a cabo en la Lisa, Marianao y otros municipios de La Habana. El punto central fue la comunidad de Punta Brava. Allí la comunidad se reunió alrededor del candidato prodemocrático y las autoridades sudaban copiosamente para poder derrotarlo, pero la experiencia estaba marcada. Y en 2014 nace Candidatos por el Cambio, la gesta más interesante en cuanto a construir consensos.  

Esta epopeya recibió desaires del exilio desde Miami y desde Madrid España, que boicotearon groseramente el que sus bases en Cuba se unieran a la propuesta.

En “Candidatos”, excepto los militantes del Partido Autónomo Pinero, todos los demás eran independientes y se llevaron a las elecciones de circunscripción más de 350, de los 650 que se presentaron. La sincronía del trabajo bajo el liderazgo compartido de lo que se conoció como la masa crítica, fue trascendente en los resultados, por la presencia de Juan Moreno como ejecutivo, Marlene Ricardo en el desarrollo de bases femeninas, Ángel Marcelo Rodríguez Pita, en el aparato conceptual, y Juan Carlos Linares Balmaseda, en el activismo y especie de “scout”, el apoyo de los abogados Miguel Iturria y Idilio Hernández, así como de los periodistas Yolanda Huerga en el Sistema Martí, Reinaldo Escobar de 14 y Medio.

Este caso de Candidatos por el Cambio es paradigmático, de cómo la tiranía a través de la policía política intentó desunir las fuerzas que apoyaban el proceso de nominación de candidatos, meses después de hecho publicó Candidatos, y partiendo del proyecto original, tomado de la casa del Pastor Morejón, nace Otro 18. “Otro”, fue un momento interesante de la oposición, que recibió todos los fondos para el desarrollo de la propuesta, sin embargo, solo logró promover 180 candidatos. 64 eran del Partido Autónomo Pinero, y los demás puros independientes.  Con Otro 18, como otras iniciativas en las cuáles se encuentra Manuel Cuesta Morúa se divide a la oposición democrática destruyendo todos los posibles consensos. En 1992, se rompió la unidad de la corriente socialista democrática, excluyendo a sus fundadores Vladimiro, Elizardo, Carlos Menéndez, quienes crearon el PSDC.  Cuando se crea Todos Unidos, él proyecta la Mesa de Reflexión. Cuando el Proyecto Varela está en su apogeo, él crea las Casas de Derechos Humanos. Al desmoronarse la Corriente, arma el “Arco Progresista”. Con el “arco” destruye el medio independiente Consenso. Periodistas como Yoani Sánchez, Reinaldo Escobar, Mirian Zelaya, Martha Cortizas, Eugenio Leal, fueron parte de sus víctimas.  Recientemente cuando el Consejo de Transición Democrática Cubana, se encontraba en su esplendor, apoyó otra iniciativa llamada Concertación Democrática D frente, una organización de exiliados franceses, encabezados por Ileana de la Guardia. Al siempre estar creando nuevas iniciativas se destruyen los esfuerzos anteriores, los consensos y así se generan división de los esfuerzos  de la oposición en vez de unificarlos.

No obstante, y esos hándicaps, lo más importante es seguir intentando el trabajo en común, para liberar a la patria de tan oscuro régimen.  

MHD: ¿Qué opinas sobre el establecimiento de diálogo con el régimen? ¿Depende de la sociedad civil, de la ciudadanía o del régimen mismo? Si el régimen estuviera dispuesto a dialogar con los actores de la sociedad civil, ¿usted se sumaría a esa mesa de diálogo? ¿Qué condiciones pondría?

El diálogo depende de dos cosas: que el poder quiera encontrarle una salida a su crisis y si no quiere, que la oposición y la comunidad internacional se estructure de tal manera que obligue al régimen a sentarse a la mesa.

Que yo me sienta en esa “mesa”, no depende de mí. Depende de los negociadores de ambas partes. Y no creo que haya voluntad por el gobierno, ni tampoco por el exilio. Cada uno quiere acabar con el otro, por diferentes razones. Eso se convierte en un “juego de suma cero”.

De ahí la importancia de un tercer actor. Veremos qué pasa.

MHD: ¿Qué pasos crees que necesita dar la sociedad civil independiente cubana para poder forzar al régimen a que negocie su salida y comience el proceso de democratización?

La sociedad civil independiente debe hacer primarias para elegir a su liderazgo. Y que ese liderazgo elegido sea el que consensue la línea a seguir. Los mecanismos están ahí. No soy el más indicado para decir cómo hacerlo, aunque conozco algunos líderes dispuestos a organizarlos y apoyados por abogados cubanos en el exterior listos para poner toda su experiencia en el trabajo. Mientras no se hagan “las primarias”, lo que tenemos son caciques sin indios.