Yoe Suárez nació en La Habana, Cuba, en 1990. Es periodista, escritor y documentalista, reconocido como una de las voces más agudas y valientes del periodismo independiente cubano contemporáneo. Graduado de Periodismo por la Universidad de La Habana, su labor ha estado marcada por la investigación rigurosa bajo el acoso y la censura de la policía política, experiencias que documentó durante sus ocho años de ejercicio periodístico al margen del aparato estatal en la isla. Es fundador de la plataforma de no ficción Boca de Lobo, de la editorial independiente homónima —cuyos títulos forman parte de la Biblioteca Digital del Caribe— y de la consultora de comunicación política Litoral. Su obra audiovisual incluye la productora Kino, con la que ha dirigido proyectos de gran impacto social como el largometraje Cuba Crucis (2022) y la serie Ellos Cuentan Cuba (2019). Como autor, ha publicado varios libros de crónica y ensayo, siendo el más reciente Hoz y cruz. Evangélicos, resistencia no violenta y el último régimen totalitario de Occidente (2000-2025), lanzado en junio de 2026, un volumen clave para entender el rol de las comunidades de fe en la resistencia civil y el cambio cultural en la Cuba actual.
MHD: Eres periodista, escritor y documentalista; tu más reciente libro es Hoz y cruz. Evangélicos, resistencia no violenta y el último régimen totalitario de Occidente (2000-2025). Has fundado varias iniciativas como la editorial independiente Boca de Lobo, el medio Atlántica, entre otros. ¿Cómo y cuándo surgieron cada una de estas iniciativas, y qué te impulsó a emprenderlas?
YS: Boca de Lobo nació conmigo y un grupo de colaboradores cercanos como una plataforma para la no ficción en Cuba en octubre de 2018. Una de nuestras primeras iniciativas fue realizar la encuesta Los Siete Magníficos ese mismo año, y que hoy seguimos haciendo mediante alianzas, para destacar algunos textos recomendables del periodismo cubano en el año. Intentábamos que el volumen diario producido por la prensa (sobre todo la independiente) no los sepultara.
Con Boca de Lobo como sombrilla fundamos varios brazos especializados. Usamos distintos nombres para cada uno con el fin de despistar a la policía política, que no identificaran que detrás de cada producto o iniciativa estaba un grupo de personas más o menos similar.
Abrimos una editorial independiente, Boca de Lobo Editores, especializado en no ficción y que buscaba darle oportunidad de publicar a autores noveles censurados bajo el centralizado sistema editorial socialista como Maykel González González o Yaiset Rodríguez Fernández. También tuvimos el privilegio de publicar libros inéditos de Antonio José Ponte y Rafael Almanza. La mayoría de títulos de la editorial acaba de incorporarse a la Biblioteca Digital del Caribe, gestionada por universidades del estado de Florida.
En el año 2022, clandestinamente y con la ayuda de valientes amigos logramos imprimir ejemplares de algunos de esos libros en la isla, y distribuirlos gratuitamente. Por supuesto, que nos trajo problemas con el régimen, pero fue una de las iniciativas que recuerdo con más alegría.
Otra rama de nuestro trabajo fue la productora Kino, fundada en 2019. Hemos producido vídeoclips, series periodísticas, un podcast, documentales y cápsulas para redes sociales. En 2023 llevamos al audiovisual un poema de la presa política María Cristina Garrido, expusimos cómo la falta de libertades individuales afecta el vivir a plenitud la fe con el largometraje Cuba Crucis en 2022, y en 2019 visibilizamos las luchas de la prensa independiente con la serie Ellos Cuentas Cuba.
Otra parte de Boca de Lobo es la consultora para la comunicación política, Litoral. Desde 2019 asesoramos a organizaciones de la sociedad civil en su comunicación política; algunas con decenas de miles de miembros, como iglesias desmarcadas del régimen.
Igualmente, ofrecimos talleres de comunicación y ABC del periodismo para unos 100 miembros de la sociedad civil, desde capellanes hasta youtubers; entre ellos a voces destacadas hoy en Cuba, como Iván Daniel Calás, y líderes de fe.
Entre 2020 y 2022 lideramos dentro del país a más de 20 cubanos en la campaña independiente Libertad y Conciencia, que buscaba educar a la ciudadanía en la importancia de la libertad religiosa. Así, coordinamos cartas de líderes y entidades de la sociedad civil por la libertad de presos políticos, ubicamos materiales en medios independientes e internacionales como El Nuevo Herald, produjimos canciones con artistas como Dayani Lozano.
Este año terminamos la campaña Fin del acoso y libertad para las voces de la verdad en Cuba. Publicamos decenas de textos en webs independientes cubanas e internacionales para visibilizar la situación de activistas reprimidos por su accionar público contra el socialismo. Incluso, logramos incluir un testimonio en una Audiencia de una Comisión federal estadounidense para resaltar los efectos de la represión contra menores y adolescentes como Emma, hija del preso político Ernesto Ricardo Medina o Jonatan Muir.
MHD: ¿Qué proyecto tienes en producción o planeado a futuro en este nuevo contexto de democratización?
YS: Este mes de junio acaba de publicarse mi más reciente libro, Hoz y cruz. Evangélicos, resistencia no violenta y el último régimen totalitario de Occidente (2000-2025).
Estaré volcado a promoverlo fuera y dentro de la isla, donde creo que sus historias pueden ser inspiradoras para seguir movilizando a ese segmento tan militante que es la comunidad de fe.
MHD: ¿Crees que la comunicación en todos sus formatos (libros, artículos periodísticos, cine, etc.) contribuyen en el despertar de los ciudadanos cubanos y el grito de hartazgo que se escuchó el 11 de julio y la que se está dando en las manifestaciones diarias?
YS: Sin duda. Es parte de ese esfuerzo que incluye a grupos muy distintos entre sí, pero que han ayudado a hacer sentido de la agudización de la crisis que vive Cuba en los últimos años, y de la falta de libertades que ha sufrido desde hace casi 70. Los pueblos no solo devoran pan, sino también narrativas, historias, mitos. Y la socialista ya no tiene sentido; solo entorpece y secuestra el desarrollo del país. Hoy mucho menos.
En la plaza pública de las redes sociales se transparentan las costuras mal contadas por el régimen, y el flujo de ideas apunta los ojos y sentidos del cubano común a ideas políticas como el Conservadurismo, el Libertarianismo y otras prohibidas por décadas.
Esas ideas hoy fluyen con fuerza entre, incluso, proyectos políticos y comunicacionales de nueva hechura. Algunos fuimos delante, como otros fueron delante antes que nosotros, en ese largo camino que hoy cristaliza como un cambio cultural evidente.
Hoy toca alentar a aquellos que con pujanza se alejan de la izquierda que sumió a Cuba en lo oscuro y abrazan lo que se ha dado en llamar las ideas de la Libertad.
MHD: ¿Qué rol juega la fe en la perseverancia ante tanto hostigamiento, amenazas, citaciones y todo tipo de censura que has sufrido?
YS: Para mí, uno central. Dios y mi Familia fueron los pilares que me permitieron resistir sin quebrarme o pactar durante los 8 años que hice periodismo al margen de la tiranía.
En algún punto, cada tres semanas había alguna agresión en mi contra o en contra de mi familia. Todo para que dejara de escribir. Pero en el abrazo de mi madre, el beso de mi esposa y la sonrisa de mi hijo encontraba un oasis al regresar de las detenciones o los interrogatorios. La Biblia me dejó claro que Dios es Torre Fuerte, y no mintió.
Y eso lo siguen creyendo hoy presos políticos como Ernesto Ricardo Medina; y algunas de las voces más visibles de la comunicación independiente en la isla hoy como Anna Bensi.
Algo final: en el pasado y presente de Cuba es clave el rol de la iglesia en la labor humanitaria y para salvar al país futuro de ese veneno político que es el totalitarismo.
Como quedó evidenciado durante el Mover Cívico Evangélico de 2018 y 2022 contra políticas del castrismo, la comunidad evangélica es un elemento a tener en cuenta en la movilización de las ideas de la libertad en la Nueva Cuba.
MHD: ¿Crees en el diálogo entre los actores nacionales e internacionales para forzar una salida del régimen? ¿Qué rol tienen o podrían tener los periodistas y los actores independientes?
YS: Diálogo es una palabra que miro con recelo, te soy honesto. Puede ser usada para intentar frustrar un verdadero cambio político o la transición a ese cambio.
Diálogo entre organizaciones de la sociedad civil que rechazan el totalitarismo y sus ideologías, sí. Para el régimen, un telegrama: salgan ya.
Los periodistas y actores independientes deben seguirse preparando para la transición y hacer sentir su voz con inteligencia y humildad. En ese sentido, quiero destacar la visión integral de organizaciones como el Centro Convivencia y los esfuerzos de organizaciones como Archivo Cuba. Ahora es el momento de encontrar la libertad nacional (que aún no llega), no del partidismo o el oportunismo.
Creo que solo un actor como Estados Unidos, en el contexto actual, tiene la determinación y las mejores cartas en la mesa para ponerle fecha de caducidad a la tiranía socialista. Se trata de una fuerza superior a la del régimen; se trata más un pulso que de un diálogo. Creo (y espero) que tenga éxito.