Cerca de la Avenida 19 y 70, en Playa, vive Antonio Morales, más conocido como El Chino.
El Chino es un tipo afable, siempre de buen humor. Tiene 31 años, pero desde los 16 ha estado trabajando, en lo que sea, buscándole la quinta pata a la vida dura. Ha sido albañil, pizzero, negociante, de todo.
Hace cuatro años, por mediación de un amigo exiliado, logró completar el dinero suficiente para comprarse una moto eléctrica. Desde entonces, su economía se volvió un poco más estable, ya que con su moto realizaba lo mismo una mensajería que fungía de chofer.
Este año todo cambió. La llegada de los interminables apagones le afectó todo su entorno. Ya El Chino no puede cargar la moto las horas necesarias, ya no puede, por lo tanto, salir a trabajar en ella. A veces sale con la poca carga que le queda, y hace de uber atendiendo a su whatsapp, para que algún amigo le informe si reestablecieron el fluido eléctrico en su barrio y así regresar a cargar un poco más.
Ante El Chino podía hacer de tres mil a cinco mil pesos en un mismo día, lo que le dejaba un poco holgado para la compra de comida, y para ayudar a su madre. Ahora todo ha cambiado. Puede pasarse hasta cinco días sin botear, sin hacer una sola mensajería. Para completar, en varias ocasiones, los cortes de energía han logrado que la comida que tiene se pudra en su refrigerador.
El Chino, que era un tipo afable, siempre de buen humor, se le ve cambiado. Nadie apostaría porque fuera capaz de coger un caldero a las once de la noche y sumarse a todo su barrio en una protesta gigante. Pero sí, lo hizo en enero, varias veces, en febrero, y en marzo. Cuando suena un caldero El Chino se inquieta, recuerda todo el hastío que carga, y toma el suyo. Hay gritos de cansancio, un barrio movilizado totalmente por el odio hacia la gestión del gobierno, y ahí está él, que sufre todas y cada una de las carencias de esta generación.
1. ¿Qué opinas de la situación de Cuba en los últimos tres meses?
Yo simplemente veo que estamos viviendo el punto de mayor mediocridad y peor gestión del gobierno cubano. Estamos siguiendo una línea de muchos años, de décadas, de corrupción y de mal funcionamiento de todo, así que en realidad este punto era predecible. La gente a mí me dice que hemos tocado fondo, pero bajo esa lógica, este país siempre puede estar peor, siempre puede haber un escalón más bajo. Para que eso no suceda esta vez debería haber un cambio completo y real, y por lo visto, ese cambio tiene que ser impulsado por factores nuevos, por factores externos.

2. ¿Cuáles son para ti los factores que han motivado al pueblo cubano, a ti, a protestar mucho más asiduamente que antes?
Hay algo que para mí se habla poco, y es importante para analizar cómo hemos llegado acá. Si la revolución triunfó el primero de enero como dice, ya el día dos los gobernantes estaban pidiéndole al pueblo sacrificio y resistencia. Desde el momento inicial todo el discurso cubano se ha resumido en eso, y el pueblo ha acumulado décadas de hartazgo. A lo largo de los años ha habido muchos momentos de hartazgo, y por eso tenemos puntos clave en nuestra historia como el asalto a la Embajada de Perú y luego el Mariel, el maleconazo, y en fechas más recientes las protestas del 11 de julio.
En los últimos años toda esta movida de manifestaciones ha incrementado pues no ha habido ningún mejoramiento, en absolutamente nada. Todas las aristas van en detrimento, todas juntas al mismo tiempo, y esto hace que el pueblo se canse cada vez más.
3. ¿Has visto que se acrecienta una cultura de protesta?
Sí, por supuesto. El pueblo ha ido aprendiendo y se ha ido organizando, cada vez hay más y mejores iniciativas, en la misma medida que cada vez hay más censura y represión desde el gobierno.
A pesar de esto, como la situación se agrava más y más, ya el pueblo cubano se va quedando sin salida, cada vez tiene menos que perder. Madres sin comida para sus hijos, ancianos en casa sin medicamentos, niños que van a la escuela sin desayunar, más los apagones intensos y cada vez más largos.
Es una situación insostenible y el pueblo cubano ha ido aprendiendo a manifestar su hastío. Creo que es la única forma que tiene de poder seguir aguantando un poco más hasta que llegue un cambio.
4. ¿Cuáles son tus expectativas para Cuba con respecto a la postura del gobierno de los Estados Unidos?
Ahora mismo es bastante reservada. Al principio si tuve más fe en eso, pero han sucedido cosas que me han tenido un poco confundido.
La postura de los Estados Unidos también ha variado un poco en los últimos tres meses. Si bien al principio fue confrontativa, llevándonos al bloqueo total, por momentos pareciera que Estados Unidos afloja, que se olvida de aquello, y de momento deja entrar un poco de crudo norteamericano, de momento aparecen noticias de negociaciones que no son transparentes.
Ha habido negociaciones, y yo creo que eso es positivo y puede significar cambios importantes para Cuba, pero mi temor es que las negociaciones solo se enfoquen en lo económico, de tal manera que la raíz no se estirpe y siga enfermando a este pueblo.

5. ¿Cómo ves a Cuba en los próximos tres años?
Bueno, ahora mismo eso es muy dudoso. Yo ni siquiera puedo imaginarme cómo será Cuba en este diciembre próximo. Hay muchas señales ambiguas, muchos mensajes de muchos lugares, que nos han hecho apostar por diferentes futuros. Lo que sí te puedo asegurar es que el presente es terrible, que la situación es insostenible. El único síntoma que no cambia es que al gobierno cubano no le importa en lo absoluto el pueblo, y que si lo tienen que sacrificar por quedarse en el poder lo van a hacer, como lo han hecho durante todas estas décadas.
Tendrían que pasar muchas cosas, algunas de ellas desde fuera, dígase apoyo internacional o alguna especie de intromisión de Estados Unidos, para ver algún cambio radical, porque en este ciclo de penurias y protestas, nos podemos meter un tiempo más. Eso sí, mientras la situación siga cómo va las protestas se irán incrementando cada vez más. Si en marzo incendiaron la sede del partido de Morón, no sé que más expresiones de hartazgo podrían venir en el futuro.