En Santo Suárez hace meses que nadie descansa bien. Hay apagones que comienzan a las ocho de la mañana y duran hasta las diez de la noche, hasta las 12 y a veces hasta las dos de la madrugada del día siguiente. A veces comienzan a las dos de la tarde y solo terminan al otro día, sobre esa misma hora. Las madrugadas son insufribles.

Alejandro Martínez nació allí y allí creció. Nació en 1993, cuando el llamado período especial golpeaba a Cuba con grandes carencias de combustible, que redundaban, como ahora, en interminables apagones. Pero hoy Alejandro reconoce que este período, al que aún no le han puesto nombre, es muchísimo peor.

Las últimas veces que Alejandro durmió en su apartamento de Santo Suárez, municipio 10 de Octubre, fue testigo ocular -y participante- de una de las mayores protestas de los últimos meses en Cuba, a razón de la crisis insostenible de apagones. 

El pasado 19 de marzo, los vecinos de 10 de Octubre, hastiados de los cortes interminables de electricidad, tomaron la emblemática Esquina de Toyo. Allí fueron con sus calderos a protestar, quemaron basura, vocearon consignas de libertad. La presencia policial no se hizo esperar, pero definitivamente el pueblo cubano ya no les teme, así que continuaron las protestas hasta que el servicio eléctrico fue restablecido.

Luego de esos días, y para esquivar todas estas inconvenientes, Alejandro ha decidido venir a vivir con su novia, a la Habana Vieja. En ciertas zonas de La Habana Vieja los apagones son más esporádicos, ya que la conexión eléctrica es soterrada. Alejandro tampoco quiso llevar más un estilo de vida cíclico, de apagones y de protestas.

Hoy, en retrospectiva, conversamos con él.

¿Cómo ha sido para ti la situación en los últimos tres meses?

Para mí ha seguido el curso de todo lo sucedido en Cuba desde siempre. Yo nací en los 90´s y mis primeros recuerdos de la niñez fueron también en apagones. Por momentos ha mejorado, pero ha sido solo eso: momentos. 

Ahora que uno es adulto entiende todas las cosas. 

Ellos siempre han tenido el mismo discurso al pueblo cubano, el discurso de resistir. Es la única forma en la que ellos pueden mantenerse en el poder, sin dar cuentas a nadie. No resistir es sinónimo de no quejarse, de no promover un cambio. Y ha sido precisamente el silencio del pueblo lo que nos llevó tan lejos. 

Pero ahora la gente ha cambiado la perspectiva. Ya nadie quiere resistir. El pueblo cubano se cansó de resistir. Ya nadie sigue sus voces de mando.

Según tu punto de vista, ¿cúales son los factores más importantes que han conducido al pueblo a las protestas?

Creo que ahora mismo, a nivel de circunstancia, un factor decisivo ha sido todo el problema con la electricidad. Esto nos ha llevado a todos a un nivel de hastío que nunca antes habíamos visto, y nos ha llevado a hacer cosas que antes eran impensables en Cuba, como salir con un caldero a protestar, como cerrar la esquina de Toyo, o incluso, darle candela a una sede del Partido Comunista, como se hizo en Morón. Pero hay que hablar que nada de esto hubiera sido posible sin otro elemento: la falta de temor. El pueblo cubano ya perdió el miedo.

¿Cuál es tu perspectiva sobre la postura protagónica que ha tomado la administración Trump con respecto a la crisis económica, política y social de Cuba?

Si te doy mi opinión más sincera te diría que creo que los problemas de los cubanos debemos resolverlos los cubanos. Es una cuestión de lógica. Pero hay que tener en cuenta que vivir en una dictadura es precisamente eso, que no exista el poder del pueblo. Nosotros no hemos podido solucionar nada, no está ya en nuestras manos. Llevamos tantos años en esto, tratando por todos los medios de hacer cambiar el sistema, que ya estamos agotados. 

Y creo que esta no es mi opinión solamente, creo que casi todos los jóvenes de este país, al menos piensan así. 

Quien quiera venir a tirarnos un cabo con nuestra libertad, sea el presidente de Estados Unidos o el de Madagascar, que venga. Nosotros lo que queremos es que eso suceda ya.

¿Cómo ves a Cuba en los próximos años?

Yo quisiera decirte que veo un cambio drástico en el futuro, pero ahora mismo no puedo asegurar eso. Por un momento nos pareció que sí, nos pareció que el cambio sería inminente, pero ahora mismo veo todo un poco paralizado. 

Sí, el pueblo sale a protestar. Yo mismo salgo a protestar cada vez que hay un apagón de diez o doce horas, pero al final no pasa mucho. Protestamos, y al ratico, nos reestablecen el fluido eléctrico. Es como si de cierto modo -como decimos los cubanos- nos tuvieran cogida la vuelta. 

Lo que sí te puedo decir es que ya Cuba es diferente. 

Hace unos años nos dejábamos mangonear, no protestábamos por nada, y eso ahora mismo ya no es así. El pueblo no tiene miedo a la policía, el pueblo no le tiene miedo al gobierno. Yo tengo hambre, o se me echa a perder la comida, y salgo a protestar. Yo tengo horas de apagón, y salgo a protestar. 

La Cuba que estoy viviendo ahora no es la Cuba en la que crecí, y en la que sea que se esté convirtiendo, espero que sea una más libre.